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Teresa Baró

“Las personas más educadas son las más seductoras”

12/01/2016

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En los últimos momentos del 2015 nos reunimos con Teresa Baró, autora de cinco libros sobre comunicación, para tener una enriquecedora conversación sobre la comunicación y el papel que tiene dentro de la sociedad. Estudiaba Filología Catalana cuando descubrió la comunicación no verbal de la mano del profesor Sebastiá Serrano. Lleva 15 años impartiendo clases y preparando a profesores, oradores, directivos o políticos para que sepan hablar en público y gestionar los mensajes no verbales. Ha participado durante más de 4 años en una sección sobre comunicación no verbal en el programa de TVE Para todos la 2. Es la reina del Saber decir.

¿Por qué piensas que deberíamos saber comunicación no verbal?

En realidad, todos sabemos comunicación no verbal porque es lo primero que aprendemos cuando nacemos, cuando vemos a nuestros padres y cuando comenzamos a relacionarnos. Lo que pasa es que la conocemos de forma inconsciente, intuitiva y, aquí, lo interesante es saber cuáles son los fundamentos de esta comunicación para poder utilizarla conscientemente e, incluso, planificarla según nuestros objetivos. Esto es algo que nos deberían enseñar en la escuela y que, de momento, no se hace.

¿Qué tipo de información hay en este tipo de comunicación no verbal que no podamos obtener en el discurso?

La comunicación no verbal sale del corazón, podríamos decir para explicarlo llanamente. Es muy inconsciente en la mayor parte de las situaciones, y refleja: actitudes, emociones, intenciones, voluntad de engaño e inseguridades. En cambio, con las palabras tenemos mucho más control sobre el mensaje, sobre todo lo que decimos. Es por esto que, a veces, hay una incoherencia entre lo que decimos y cómo lo decimos; con qué expresión del rostro, con qué tono de voz o con qué gestos. Y a través de esto, es donde la persona que nos está mirando, el interlocutor se da cuenta de que algo está pasando.

¿Cómo crees que puede enriquecer este análisis de la comunicación no verbal a los estudios cualitativos?

Mucho porque las personas no solo transmitimos información con la palabra, sino que también lo hacemos con el cuerpo. La persona que está entrevistando a alguien, por ejemplo, para saber su opinión, no solo tiene que reflejar lo que está diciendo con las palabras sino también la expresión del rostro cuando lo dice. Podríamos detectar, a través del conocimiento del lenguaje no verbal, cuando una persona está diciendo algo en lo que realmente no cree o cuando alguien está intentando falsear su respuesta. Y desde este punto de vista, la comunicación no verbal puede ser muy interesante para los estudios cualitativos.

¿Qué emoción crees que es más fácil de detectar?

Eso depende de las personas y depende de la situación, pero —seguramente— si no hay filtros, es decir, si la persona no quiere disimular, si no quiere mentir son: la alegría, la ira, la sorpresa, la tristeza… Las emociones básicas son muy fáciles de detectar. Lo que pasa es que todos estamos más o menos habituados a poner un rostro, que es el que se supone que hay que mostrar en sociedad, y, por lo tanto, disimular ciertas emociones en determinados momentos, aunque hay algunas que se escapan de nuestro control. Estas pueden ser la ira, el disgusto, el enfado…  y son difíciles de disimular en algunas situaciones, sobre todo si la noticia o lo que nos dicen es algo que no esperamos.

Ahora mismo nos vamos a trasladar a un grupo de discusión o a un encuentro con varias personas. ¿Cuáles crees que son los 7 gestos más eficaces para empatizar con los demás?

Siete, siete gestos son muchos, pero vamos a verlo en conjunto porque, al fin y al cabo, estos siete gestos son reflejo de una actitud. En primer lugar, la sonrisa —es el universal— una forma maravillosa de entrar en contacto con las personas, de crear un buen clima, porque das la bienvenida, dices que estás a gusto en ese momento y, por tanto, los demás se sienten mejor.

En segundo lugar, estaría la mirada —mantener contacto visual con las personas—, de esa forma, abres el canal de comunicación; si no miras a alguien es porque esa persona no te importa mucho o lo que dice carece de interés para ti. El tercero es la posición del cuerpo, un cuerpo abierto, dispuesto a colaborar, participar y escuchar. Como cuarto gesto, la gesticulación de las manos ya que ésta, también, indica entusiasmo e interés por el tema; en la cultura latina las manos también hablan.

Vamos a por el quinto, estar escuchando activamente, y eso significa mirar a esta persona, parpadear —incluso ladeando la cabeza—. Muchas veces eso es sinónimo de disponibilidad, de estar escuchando y, además, de amabilidad. Otro es tomar nota, aunque no sea un gesto propiamente dicho, pero también es una actitud de atención y de crear un clima de colaboración. Y, por último, asentir con la cabeza, este es uno de los gestos fundamentales para que el otro siga hablando, participando y se sienta escuchado.

Como has nombrado, sabemos que la sonrisa es un gesto universal de anunciamiento de “vengo en son de paz” pero, ¿qué pasa cuando esta sonrisa no es natural?

Pues que se nota. De todas formas, tampoco es grave que una sonrisa no sea muy natural si es, por ejemplo, de cortesía ya que indica —igualmente— que queremos relacionarnos bien con esta persona, que procuramos ser amables. Quizás no sentimos mucha alegría en ese momento, pero por lo menos muestra que pretendemos tener una buena relación y esto ya es algo positivo.

Cuando nos preocupamos demasiado por la comunicación no verbal y vamos adquiriendo conocimientos, corremos el riesgo de parecer que estamos actuando o transmitir, incluso, mensajes totalmente diferentes a los que queríamos emitir. ¿Qué opinión tienes acerca de esto?

Bueno, la verdad es que esto es un reto. Dominar el lenguaje no verbal, poder leer a los demás mientras estás interactuando con ellos y, además, controlar el tuyo propio sin olvidarte de que todo esto tiene que ser natural para no interferir en la comunicación con los demás. Hay un riesgo, y este riego es que se hagan gestos de forma rutinaria o demasiado aceptada, que se note que son falsos. Esto es lo que genera una falta de confianza por parte de los demás, por tanto, lo que hay que hacer es aprender mucho y entrenar aquello que queramos cambiar en nuestra forma de comunicarnos hasta que sea algo realmente interiorizado. En ese instante, cuando lo interiorizamos, es cuando surge de manera natural y espontánea en nuestras interacciones.

En la naturaleza, el líder suele ir el primero, entonces, ¿qué es lo que pasa en los humanos para que los que tengan más poder sean los últimos que cruzan o pasan por una puerta, el que cede el paso o el que se sienta el último? ¿Por qué de esta conducta?

Es una pregunta muy interesante porque realmente refleja lo que está sucediendo. Los líderes —las personas que tienen el poder— en general muestran que tienen este poder porque ceden generosamente la posibilidad de entrar o sentarse primero a otras personas que no son de su mismo estatus. Por lo tanto, ellos están demostrando que tienen la autoridad de ceder este estatus. También se puede ver desde otro punto de vista, las personas más educadas y más corteses en nuestra sociedad son las personas más seductoras, porque es una forma de dar valor a los demás y esto seduce muchísimo.

Al hilo del tema que acabas de sacar, la seducción. Ese es uno de los que abordas en tus conferencias, “seducción en la empresa”. ¿A qué te refieres con este término?

No estamos hablando de seducción sexual —eso lo reservaríamos para fuera de la empresa—, pero sí podemos hablar de seducción en el sentido de esa capacidad que tienen algunas personas para atraer a los demás e influirles mucho, sin que sea una imposición. Esto en la empresa es importante porque hay que motivar, hay que vender, hay que convencer, hay que generar confianza y… ¿cómo hacerlo si no es a través de la seducción? La seducción es fundamental tanto en la palabra como en el lenguaje no verbal porque yo puedo tener un discurso, una entrevista o un texto muy bien preparado, pero si mi lenguaje corporal no refleja este interés por los demás, esta seguridad o esta generosidad, difícilmente voy a convencer solo con la palabra.

Quid-Teresa

Centrándonos más en las empresas, ¿cuál crees que es la responsabilidad que tienen en la sociedad?

Desde luego las empresas tienen una gran responsabilidad, incluso, te diría que, a veces, más que los gobiernos. En sus manos está la felicidad de muchas personas, y no solo económicamente sino en cómo viven estas personas: en qué condiciones trabajan, cómo se van y cuándo llegan a casa o qué estado de ánimo tienen después de 8 horas —o más— de trabajo. Lo que hacen las empresas para sus trabajadores es importante, pero también cómo influyen en otros aspectos de la sociedad, ya puede ser en el medio ambiente o en cómo colaboran en todo tipo de políticas sociales.

Nos interesa mucho un concepto que has acuñado, “Responsabilidad Comunicativa Personal”. Cuéntanos un poquito en qué consiste.

Todo esto surge viendo que muchas empresas están interesadas en la Responsabilidad Social Corporativa y que tienen muchos planes de desarrollo de estas actividades, de marketing y, en general, de comunicación. Me doy cuenta de que, a veces, sus directivos o trabajadores —cualquiera que sea el nivel— no acaban de tener conciencia de lo importante que es comunicar de una forma responsable.

Hoy día sabemos que una mirada desagradable, un grito o una palabra fuera de tiempo pueden hacer mucho daño, y que este colaborador, trabajador, cliente o proveedor puede irse a casa y trasladar este mal humor a sus familiares. Por lo tanto, lo que hacen las empresas en cuanto a comunicación personal de cada uno de sus miembros afecta a toda la sociedad.

No solo tenemos que hacer planes de comunicación para las empresas, sino que cada uno debería tener una conciencia plena y responsabilidad de lo que comunica y cómo ejerce influencia sobre las personas que nos rodean. Yo creo que si cada día cuando nos levantamos pensáramos en todo lo que podemos hacer para que el mundo sea mejor —un sitio más agradable donde vivir— sería fantástico.

¿Cómo crees que debería ser la comunicación de la empresa del futuro?

Responsable, ¿y eso qué significa? Que por parte de las personas que dirigen esta empresa, o que la lideran, tiene que haber una conciencia de lo importante que es la comunicación para el clima laboral, para la felicidad de las personas que están trabajando en ella e, incluso, para la productividad. También para los modelos que se están transmitiendo hacia afuera. Pero, además, cada vez sabemos más que tiene que ser multidireccional —en todas las direcciones— y que la escucha también debe ser en todas las direcciones, incluyendo a todos los grupos de la sociedad, ya sean: mujeres, jóvenes, minorías lingüísticas, étnicas o religiosas. Es decir, cada vez más, nos enfrentamos a una sociedad más plural, con personas más formadas y con más criterios, y las empresas tienen que contemplar nuevas maneras de comunicarse para que esto sea posible.

Rubén Sampietro
Innovative Thinking

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